Su tienda del numero 20 de la calle Beaurepaire, cerca de la plaza de La République en Paris no tiene ningún aviso. Es difícil encontrarla. Es divertido. ¿ Es una técnica importada del Benelux?   Jajajaja. No. ¿ La verdadera historia es ……quiere verdaderamente conocer la verdadera historia?
No particularmente. Pero ya que estamos en eso. Cuando realizamos la obra de remodelación del local nos encontrábamos en una situación económica delicada. Los negocios de mi marido nos habían hundido. Fue víctima de una estafa monumental, con la colaboración de un banco y con la ayuda de la gente del calzado. Gente grosera que continúa trabajando y que tiene puestos importantes. No nos quedaba un centavo, y los escuetos ahorros que teníamos se esfumaron en pocos meses. Estuvimos a un pelo de la quiebra. Pero afortunadamente, in extremis, la tienda pudo milagrosamente abrir. Sin embargo, no teníamos los recursos para pagar un bello aviso, tipo Las Vegas, que anunciara nuestra presencia en la fachada. Hubiésemos querido algo un poco loco y a la vez chic, vintage. Así que decidimos no poner nada y abrir nuestra tienda Sin Título. Pero incluso va más lejos proponiendo una vitrina lejos, muy lejos del universo del calzado. Por la fuerza de las cosas, finalmente tomamos el partido de desviar el concepto y proponer otro universo: Rock*Roll Circus. ¿ Y cómo hacen sus clientes para encontrar la tienda? Nos encuentran aquellas que prestan atención, que ven en qué número estamos y las que miran a través de la vitrina. Las que viven un poco más en las nubes, pueden pasar por el frente dos, tres o hasta cuatro veces sin vernos. Algunas se van y nos envían un mail desde casa.

No particularmente. Pero ya que estamos en eso.

Cuando realizamos la obra de remodelación del local nos encontrábamos en una situación económica delicada. Los negocios de mi marido nos habían hundido. Fue víctima de una estafa monumental, con la colaboración de un banco y con la ayuda de la gente del calzado. Gente grosera que continúa trabajando y que tiene puestos importantes. No nos quedaba un centavo, y los escuetos ahorros que teníamos se esfumaron en pocos meses. Estuvimos a un pelo de la quiebra. Pero afortunadamente, in extremis, la tienda pudo milagrosamente abrir. Sin embargo, no teníamos los recursos para pagar un bello aviso, tipo Las Vegas, que anunciara nuestra presencia en la fachada. Hubiésemos querido algo un poco loco y a la vez chic, vintage. Así que decidimos no poner nada y abrir nuestra tienda Sin Título.

No particularmente. Pero ya que estamos en eso. Cuando realizamos la obra de remodelación del local nos encontrábamos en una situación económica delicada. Los negocios de mi marido nos habían hundido. Fue víctima de una estafa monumental, con la colaboración de un banco y con la ayuda de la gente del calzado. Gente grosera que continúa trabajando y que tiene puestos importantes. No nos quedaba un centavo, y los escuetos ahorros que teníamos se esfumaron en pocos meses. Estuvimos a un pelo de la quiebra. Pero afortunadamente, in extremis, la tienda pudo milagrosamente abrir. Sin embargo, no teníamos los recursos para pagar un bello aviso, tipo Las Vegas, que anunciara nuestra presencia en la fachada. Hubiésemos querido algo un poco loco y a la vez chic, vintage. Así que decidimos no poner nada y abrir nuestra tienda Sin Título. Pero incluso va más lejos proponiendo una vitrina lejos, muy lejos del universo del calzado. Por la fuerza de las cosas, finalmente tomamos el partido de desviar el concepto y proponer otro universo: Rock*Roll Circus.  

Declaraciones recogidas por Wim Fassbender para Der Spiegel ©Pero incluso va más lejos proponiendo una vitrina lejos, muy lejos del universo del calzado. Por la fuerza de las cosas, finalmente tomamos el partido de desviar el concepto y proponer otro universo: Rock*Roll Circus.   ¿ Y cómo hacen sus clientes para encontrar la tienda? Nos encuentran aquellas que prestan atención, que ven en qué número estamos y las que miran a través de la vitrina. Las que viven un poco más en las nubes, pueden pasar por el frente dos, tres o hasta cuatro veces sin vernos. Algunas se van y nos envían un mail desde casa.   ¿ Y no se molestan? Confío en que no. En todo caso esta no es nuestra intención. Simplemente quisimos conservar nuestra tienda anónima y no desfigurar la calle, que ya está llena de avisos.  

Eso es lo que es genial con usted Patricia, la confidencialidad que rodea su marca. Entramos a su tienda como quien penetra a un speakeasy. Es sencillamente fascinante.

Me pongo feliz de saber que al entrar a mi tienda se puede experimentar un placer comparable al de saborear un buen cóctel. Pero verdaderamente no es la idea. La idea es darse gusto, y proponer zapatos como joyas.

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